viernes 4 de abril de 2008

Las Miserias del Hombre

Ad portas de una solemne, una breve y apresurada reflexión, a raíz de los últimos sucesos: me sorprende que a la ciudadanía, en general, le preocupe más la corrupción y los problemas de gestión de fondos públicos y de programas de gobierno, que el patente exterminio masivo de personas que venimos soportando prácticamente indiferentes desde hace unos cuantos años: estamos en presencia de un gobierno que ha devenido en ilegítimo y dictatorial, al igual que otros en la Historia que, de origen democrático, devinieron en tiranías (el gobierno Nazi o la dictadura de Pinochet son, tal vez, los ejemplos más claros y que más nos suenan a nosotros, los chilenos). Nos encontramos de frente, chocamos casi sin darnos cuenta, con un gobierno que tiene por política de Estado el asesinato de los inocentes.

Hoy, nos enfrentamos a una dictadura de izquierda que avasalla los derechos humanos y que cosifica al hombre. ¿Y qué hacemos nosotros? Nos preocupan, entre otros mundanos temas, el alza del IPC, los gastos del Mineduc y el sistema de transporte público. No digo que preocuparse de esos aspectos de la vida pública esté mal; sólo me parece perverso que el acento de nuestras críticas (al menos de aquellos que nos queda criterio suficiente para entender lo que está sucediendo) se centre en cosas tan cotidianas. ¿Acaso necesitamos ver chimeneas tirando humo negro, galpones con gente desnuda, fosas comunes; sentir el olor inmundo, para horrorizarnos ante las bestialidades que comete el hombre contra el hombre? ¿El Estado contra el hombre?

No gozo del don de la fe que tienen muchos de mis amigos y conocidos, pero me asusta (por ellos y por mí) la posibilidad de un juicio final, de una catarsis última que nos tire de una patada en el traste al purgatorio o a los infiernos. Esta semana, por razones que aquí no puedo expresar, me tocó ver a muchos de mis amigos, de esos de misa diaria y rosario en el bolsillo, hacer la vista gorda, hacerse los indiferentes frente a la tragedia, pudiendo (y debiendo) obrar. Para muchos de ellos pesó más la prueba de turno, la clase del día, la tarde de estudio, los deberes del momento, antes que la radical defensa que merece la vida del más débil. Soy consciente de mis imperfecciones y mis miserias (que son muchas, de verdad), pero no puedo evitar sentir vergüenza ajena, dolor, rabia… en fin, miedo. Por mí y por ellos. Un amigo, uno de verdad, un tipo consecuente y lleno de virtudes, de esos que se miran hacia arriba, me comentó: por sus obras los conoceréis. Es cierto, y entonces los conocí. Siento indignación, me cuesta sentir compasión. Ésa se la dejo a los tipos de verdad, de los que hay pocos.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Iniciativas como las de los diputados de la alianza no hacen más que incentivar los abortos, nadie aborta por hobby, es derecho de los ciudadanos contar con opciones y que no se cierre el cielo ante la desesperación de un embarazo no deseado, Ella no usó la píldora del día después ni tampoco la "T" de cobre,:

Claudia Muñoz Garrido utilizó una tijera y el tirante de su sostén para matar a la pequeña víctima, por lo que fue formalizada por infanticidio.



En prisión preventiva terminó Claudia Andrea Muñoz Garrido, quien apuñaló y estranguló a su hija recién nacida para posteriormente dejar el cuerpo en un basurero del liceo "María Carvajal", donde trabajaba como auxiliar de párvulos.



De acuerdo a los primeros antecedentes, para cometer el crimen la mujer utilizó una tijera y estranguló a la pequeña víctima con el tirante de su sostén, por lo que fue formalizada por infanticidio.



"Ella señala que aprovecha un día lunes que estaba sola para poder inducir el alumbramiento. La premeditación se va a determinar en los tribunales por cuanto ella va premunida con una tijera para cortar el cordón umbilical, el mismo elemento que utiliza para apuñalar esta guagua en la región toráxica", relató el comisario de la Brigada de Homicidios (BH) de la Policía de Investigaciones, Víctor Arriagada.



La agresora, de 27 años, ocultó los nueve meses de su embarazo, pues fue producto de una relación extramarital.



Muñoz Garrido permanece en calidad de retenida por la policía civil en dependencias del Hospital San Luis de la comuna, donde fue derivada tras presentar una hemorrágea. (Cooperativa.cl)

Felipe Ibarra Rodríguez dijo...

Anónimo:

Primero que todo, preferiría que en lo sucesivo dieras tu opinión con nombre y apellido. En principio, no me molesta que me escriban desde el anonimato, pero encuentro que es mucho más agradable conversar sabiendo quién es mi interlocutor.

Dicho eso, vamos al grano: dices que el requerimiento presentado al Tribunal Constitucional incentiva los abortos porque se cierran todas las opciones anticonceptivas. Pues bien, esa afirmación es falsa y falaz.

Es falsa porque el requerimiento por inconstitucionalidad sólo se presentó respecto de 3 (de un total de 70) métodos “anticonceptivos” regulados por las normas nacionales de fertilidad del Ministerio de Salud. Luego, mal pueden cerrarse todas las puertas.

También es una afirmación falaz porque tanto la T de cobre como la píldora del día después y el Yuspe, son métodos CONTRACEPTIVOS, es decir, abortivos, y no anticonceptivos. Esto es importante: no es lo mismo evitar un embarazo que terminar con uno, con la consecuente muerte de una persona humana.

Pones un conmovedor ejemplo que sale en la prensa. Respecto a él, varias cosas:

1° En la situación descrita, sólo hay una persona inocente, una víctima: la asesinada.

2° Por angustiosa que fuera la situación de esa mujer, la sola angustia no constituye antecedente válido para asesinar al hijo.

3° La persona humana es un ser moral, capaz de responder por sus acciones. A eso se le llama responsabilidad: el asumir las consecuencias de nuestros actos. Si la susodicha concibió un hijo en una relación extramarital, pues bien, no debemos felicitarla precisamente. De su conducta se hace exigible el deber de asumir las consecuencias que de ésta se derivan. Eso es ser responsable. Matar al hijo no es nunca un derecho.

4° Incluso considerando (muy forzadamente) que las intenciones de la mujer fueran nobles, ellas no bastan para justificar la moralidad del acto. El fin no justifica el uso de cualquier medio. El asesinato de inocentes e indefensos es un acto de suyo malo, pues su fin intrínseco e inmediato –su objeto- es y siempre será malo.

5° En el futuro ten más cuidado con los ejemplos que uses en tus argumentos: recuerda que es ilícita la construcción de una regla general a partir de un caso particular, insuficiente y no representativo de dicha regla. Construyes una inducción incompleta y caes en el argumento falaz (falacia de síntesis).

6° Además, el recurso a los lugares comunes (falacia ad populum) y a la misericordia de la audiencia (falacia ad misericordiam), desde un punto de vista objetivo, no aportan en nada a las conclusiones que quieres llegar. En otras palabras, nada se sigue de las razones que has aportado.

Te recomiendo que en el futuro tengas más cuidado cuando argumentes.

Saludos,
Felipe.-

Anónimo dijo...

Primero: LA dictadura de Pinochet no tiene origen democratico, su origen viene de un golpe de estado y una posterior represion que mataba a quien no pensaba igual. ¿Donde estaban ustedes, los grandes defensores de la vida, en esos tiempos?. Una aclaracion historiaca de tu comentario.
Se nota que no sabes lo que es una dictadura, que no la has vivido. En la epoca Nazi o de Pinochet (por citar tus dictadores) si tu escribes esta reflexion y al otro dia te llevan preso, te torturan y hay reales posibilidades que te maten. ¿Entiendes lo que es una dictadura? Si vivieras en una ahora podrias estar muerto, solo por escribir esto. ASi que tus palabras: "Hoy, nos enfrentamos a una dictadura de izquierda que avasalla los derechos humanos y que cosifica al hombre" me parecen no solo desmedidas, si no que, sin ningun animo de ofender, de la mas profunda ignorancia.
En vez de respeta tanto al que no ha sido ni engendrado, mejor nos detenemos y le damos mas importancia a respetar a los que si nacieron.
Cristobal Lira

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Con respecto a la constante apelación a la Constitución y las leyes, se debe aclarar que:

Jurídica y Constitucionalmente el tema de los no nacidos tiene diversos problemas no resueltos.

En primer lugar, no existe un derecho constitucional a no matar, y tampoco a proteger la vida.

Lo que se protege es el derecho a la vida, reconocido para todos los nacidos.

En cuanto a los no nacidos, se produce un problema en cuanto su legitimación activa: pues no se puede deducir la identificación de algún titular individual y concreto de dicho derecho.

El argumento que busca sortear esto, y que considera como persona al embrión preimplantacional, establece una errada equivalencia entre identidad genética e identidad personal.

Pero es claro que toda célula o tejido humano comparte esa misma identidad genética, sin necesariamente constituir un ser humano.

Más aún, un embrión puede llegar a nacer, pero también puede desarrollarse de otro modo sin constituirse finalmente como un ser humano.

En esto es importante tomar en cuenta el paradigma epigenético que considera un error identificar el programa de desarrollo del embrión con su programa genético, pues no está prefigurado, sino que se genera por interacciones moleculares y macromoleculares.

Por lo tanto, atribuir al embrión preimplantacional el estatus de persona descansa en una falacia.

Lo que debe quedar claro, es que constitucionalmente el estatus constitucional de la vida del nasciturus no es
igual al estatus constitucional de la vida del nacido.

Por lo tanto, ojo con decir que la Constitución y la ley establecen algo, cuando no es así.

Felipe Ross dijo...

Estimado Jorge

Que bien que el TC haya dilucidado finalmente lo que para ti era un problema sin solución. Se ha dicho (por las personas más entendidas en la constitución) que la interpretación correcta de la constitución es aquella que Ibarra da en sus escritos, es decir, identificar a los embriones preimplantacionales con las personas humanas... y está muy lejos de ser una falacia, otra cosa es dar interpretaciones antojadizas de médicos abiertamente pro aborto que hacen ese tipo de distinciones para ocultar lo evidente. La naturaleza humana existe desde la concepción, los embriones no se "transforman" en personas, si llegan a desarrollarse como tales, es porque siempre lo fueron. Una cosa nunca pasará a ser persona, asi como una piedra nunca se convertirá en león, es un principio básico de la lógica, el principio de identidad: las cosas son lo que son (no lo que uno quiere que sean)

Anónimo dijo...

¿Hasta cuando ven a las mujeres solo como un útero ???????
Solo planteo eso.

Felipe Ibarra Rodríguez dijo...

Anónimo:

Al parecer, de lo que se desprende de tus palabras, el único que ve a las mujeres como un útero en este lugar eres tú. Qué pena por ti, yo creo que las mujeres son mucho, pero mucho más y que la maternidad, lejos de ser una carga, es un don, un privilegio.

Gracias por opinar, aun por pobre que sea ésta.