Pocos días antes del inicio del Mundial de Sudáfrica un amigo español se jactaba públicamente de su selección nacional. Cientos de millones de euros acumulados en el plantel más caro del certamen, el máximo sitial de la FIFA, la corona europea y un abultado marcador en el amistoso de turno (entre otras cosas) les daban a los ibéricos buenas razones para llegar al primer partido creyendo que su selección tenía el mundial en el bolsillo y que todo lo demás sería un mero trámite. Hoy, en la vigilia del partido ante Chile -invicto líder del grupo- la cantinela de siempre ya no parece sonar del mismo modo.
Sudamérica.
Uruguay pudo entrar al Mundial, al final de la lista sudamericana, sólo tras imponerse en el repechaje a su símil de la CONCACAF, Cota Rica. Ya en el mundial, en su último partido de la fase regular le bajó los humos al siempre difícil México y clasificó a octavos de final como líder de su grupo.
Hace unos días, Maradona le espetó a los europeos que ellos entraban al mundial ganándole a Islas Feroe; resaltó el trabajo de los equipos sudamericanos y pidió más cupos para sus selecciones. Argentina, era que no, hasta ahora lo ha ganado todo.
Hacia el final de la primera ronda, los equipos sudamericanos no han perdido un solo partido y todos han concluido liderando en sus respectivos grupos. Por extraordinaria que sea esta circunstancia -no ocurrirá siempre- para nosotros esto no tiene nada de extraño. ¿Por qué?
Entender el fútbol.
Cuando García Morente intentaba explicarle a sus alumnos qué es la filosofía, les decía que para entenderla, ésta en primer lugar necesitaba ser vivenciada, había que filosofar, pues un concepto se recibe claramente cuando el hombre ha dominado el hacer al que ese concepto refiere. Para él, la vivencia es lo que tenemos realmente en nuestro ser psíquico y así, para el maestro, entender un saber es vivirlo, tenerlo propia y realmente en la vida.
Todos conocen el fútbol (conocen su idea), pocos lo viven (pocos lo entienden). Yo no lo vivo, o al menos no lo vivo como un sudamericano que se precie de tal lo debería vivir, pero entiendo que es justamente por la manera en que el fútbol se vive en sudamérica, que Brasil es el pentacampeón mundial y sé por qué Diego Armando Maradona es -y no pudo haber sido de otra manera- argentino. Entender el fútbol es tener el fútbol en el ser. Un país entiende el fútbol cuando todos sus niños saben y les gusta jugar al fútbol (y si uno de ellos no sabe jugar será mal visto y excluido por sus compañeros); cuando en los recreos los estudiantes juegan con calcetines enrollados si no tienen pelota y juegan escondidos si no los dejan jugar; cuando sus ciudadanos juegan en la calle, en la playa, en los pasillos de la oficina, en cualquier parte, juegan. Un país entiende el fútbol cuando las calles quedan vacías cada vez que juega la selección y cuando en el transporte público se anuncia por parlantes que el equipo nacional ha marcado un gol. Un país entiende el fútbol cuando todos, absolutamente todos saben dónde hay que juntarse a celebrar cada vez que ganamos. No cuando ganan ellos, los jugadores, cuando ganamos.
¿Y Chile?
Chile no ha tenido nunca un Pelé, no ha tenido nunca un Maradona. Chile no tiene un Lio Messi, no tiene a Luis Fabiano. No los necesita. No los necesitó para terminar segundo en las clasificatorias sudamericanas a Sudáfrica, a un solo punto de Brasil. Tampoco los necesitó para ganarle a Suiza ni para ganarle a Honduras.
Sí, puede que perdamos frente a España, así lo grita la sacralizada estadística; puede que habiendo ganado los partidos anteriores y teniendo mayor puntaje que selecciones ya clasificadas, que además juegan peor que nosotros, ni siquiera pasemos a la segunda fase. Esta es la verdad.
No es toda la verdad. Creo que vamos a ganarle a España, pero sé que ganarles no es lo más importante: vivir el fútbol no es vivir de títulos. Después de todo, nadie quiere que el equipo de sus amores juegue como el Inter de Milán y ningún hincha desea que su selección gane los mundiales como los gana Italia. Sudamérica es más que Europa y esta Roja es más roja que la otra porque para nosotros estos partidos no son sólo negocios, como decía fríamente el Padrino; ellos nos tocan siempre -desde la vieja que le pregunta al marido cuál es Chile hasta al fanático que llega aunque sea a dedo a todos los encuentros en cualquier parte del mundo- a nivel íntimo, personalísimo, pasional. Podremos ganar o perder mañana, pero ya nada borrará la siguiente verdad: tras su primer partido todo el mundo habló de Chile y -se los aseguro- después del último, todos van a querer jugar como nosotros.
7 comentarios:
buenisimooo!! vamos shiiiileeee!
Así es Felipe, esta roja es mas roja q la otra ;) porq es de PASIÓN !!!
chilenooo chilenoo chilenoooo deee corazóooonnn!!!!
Ojala, mañana ganemos ! = D
Feliz Cumpleaaños Felipeee !!!
Q lo pases bonito ;)
Un Abrazo.
Muchas gracias, visitador anónimo!
jaja Ok. Mejor q sea anónimo ;)
Sabes ??
Aun me rió con tu naca la pirinaca XD ajaj debe ser bn chistoso escucharte decir eso = D.
Se extraña tus escritos.
este blog esta en huelga...xD
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